Tacto

Nos vamos construyendo alrededor de nuestros cinco sentidos: son nuestros tentáculos que absorben, emanan, reciben y expresan. Cada uno tiene una función única y maravillosa. Y cuando los cinco se apagan, se entra en coma, que es la vida en nada.

En nuestros dedos se concentra el sentido del tacto, ese que siempre, necesariamente, se establece desde el contacto. Por ello, es un sentido que requiere proximidad y convivencia, y cuando se establece desde la pasión correspondida, multiplica nuestra esencia. Porque el tacto, transmitido desde unas huellas de identidad únicas e irrepetibles, concentra nuestra conexión más profunda con otras vidas. El tacto estrecha, abraza, multiplica y a veces rechaza. El tacto compromete.

Texto: Ángela Becerra
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1 comentarios:

Unknown dijo...

Me gusta, buena entrada Kritita!!